¿A qué nos referimos cuando hablamos de somatización? A veces se habla de somatización como la mera traducción de problemas mentales en cuestiones físicas, pero se trata de un proceso mucho más complejo que eso.

A nivel académico, la mayoría de definiciones coinciden en considerar la somatización como un malestar corporal relacionado con problemas psiquiátricos, psicológicos o sociales, y que no se explica médicamente. Desde los manuales diagnósticos que empleamos en psicología, el trastorno que más se acerca a lo que entendemos por somatización es el denominado “trastorno de síntomas somáticos”.

¿Es la somatización un fenómeno frecuente? Más de lo que creemos, y en muchas ocasiones este tipo de problemas se solapan con enfermedades crónicas, ansiedad y depresión. Investigaciones recientes nos ofrecen los siguientes datos de prevalencia:

  • Entre el 20 y 30% de la población general presenta síntomas físicos para los que no se encuentra explicación médica (López-Santiago y Belloch, 2012).
  • Entre el 5 y 7% de la población general cumple los criterios para el “trastorno de síntomas somáticos” (APA, 2013).
  • El 30% de las consultas en Atención Primaria tienen que ver con síntomas sin explicación médica (López-Santiago y Belloch, 2012).

¿A qué se debe este fenómeno? Son múltiples las causas que pueden explicar la somatización, por ello debemos hablar tanto de factores psicológicos, como factores biológicos y factores relacionados con el contexto de la persona. Estos son algunos de ellos:

  • Factores psicológicos: ansiedad y depresión, dificultad a la hora de expresar emociones, focalización de la atención en los síntomas físicos, estilo de personalidad…
  • Factores biológicos: aumento de la actividad en determinadas zonas del cerebro, historia familiar de enfermedades físicas, diferencias en el sistema de respuesta ante el estrés…
  • Factores sociales: grupo social, normas y reglas respecto al manejo de las emociones, acontecimientos estresantes…

Y lo más importante… ¿tiene solución? Desde luego. Existen numerosos tratamientos psicológicos con la suficiente evidencia como para considerarse eficaces en este tipo de trastornos. Concretamente, las terapias de orientación cognitivo-conductual son las que más se han estudiado y que cuentan con mayor apoyo empírico. Si crees que tu malestar físico puede tener que ver con algo de esto y te genera sufrimiento no dudes en pedir ayuda psicológica. Te ayudaremos a escuchar al cuerpo y sobre todo a mejorar tu calidad de vida.

LA SOMATIZACIÓN, ¿qué es?

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